Genetic Connection Between ADHD, Addiction and Antisocial Behavior

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Las Adicciones y el
Triángulo Interior

El DSM IV (manual diagnóstico de la Asociación Americana de Siquiatría) no reconoce la palabra adicción.  En su lugar, usa la expresión dependencia a sustancias. Muchos siquiatras (inclusive la Dra. Leedom) usa la palabra adicción porque la adicción no es lo mismo que la dependencia.  Un paciente con cáncer quien toma medicinas fuertes para aliviar el dolor probablemente desarrollará dependencia física a esas sustancias.  Esta dependencia física, la cual ocurre en cualquiera que tome esas medicinas, no es lo mismo que la adicción.  La adicción involucra mucho más que dependencia física o aún sicológica.

Las adicciones consisten en necesitar la intoxicación con ciertas sustancias sin importar las consecuencias negativas que esto ocasione en sí mismo o en la familia. Sin entablar una discusión sobre las relaciones de causa y efecto por el momento, las adicciones también están asociadas con problemas en los tres lados del Triángulo Interior.  La capacidad para amar, el control de impulsos y la capacidad para el razonamiento moral se reducen en las adicciones (y quizás también por las adicciones).

Los adolescentes y los adultos adictos a sustancias tienen la capacidad para amar afectada.  La adicción trae embotamiento de los sentimientos y falta de empatía.  La explotación de los demás se convierte en una forma de vida para los adictos.  Se comportan como si nada ni nadie importara tanto como la intoxicación.  Las madres hasta abandonan a sus niños para usar drogas.  El control de los impulsos disminuye por las adicciones.

Uno de los criterios para el diagnóstico de dependencia a una sustancia es la incapacidad de dominar el impulso a usarla, aún cuando la persona desea hacerlo.  Los muchachos que aún no han desarrollado el control de sus impulsos corren riesgo alto de desarrollar adicción si prueban sustancias adictivas.

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Triángulo Interior: Capacidad de Amar, Control de Impulsos, Razonamiento Moral

El tratamiento de las adicciones incluye mejorar el control de los impulsos.

La capacidad para el razonamiento moral se reduce con las adicciones.  Los adictos hasta pueden dejar de creer en los valores morales que antes les guiaban.  Muchas personas adictas cometen actos criminales con el fin de conseguir la sustancia que necesitan.  Esta conducta los pone en la posición de tener que justificar sus actos.  Los adictos usan una multitude de racionalizaciones para excusar el estilo de vida de obtener las sustancias a cuenta de todo y de todos los demás.

La Dra. Leedom se adiestró en siquiatría en un hospital grande del Condado de Los Angeles, donde evaluó y trató muchos pacientes adictos.  Igual que a muchos de sus colegas, le sorprendió lo que parecía ser una alta proporción de rasgos de personalidad antisocial en las personas adictas.  ¿Sería posible que los rasgos de personalidad antisocial precedieran la adicción en TODAS esas personas? Los familiares de los adictos y alcohólicos respondieron la pregunta.  Muchos indicaron que la adicción había cambiado a la persona.  Antes de empezar a tomar la sustancia, la persona era afectuosa y contribuía a la familia. 

Las adicciones le convirtieron en insensitivo, impulsivo, e inmoral.  Es como si el abuso de alcohol y de algunas drogas dañaran los centros del cerebro involucrados en mantener  el Triángulo Interior.

Criando a los niñosa riesgo
Triángulo Interior: Capacidad de Amar, Control de Impulsos, Razonamiento Moral